Como ya decía en mi anterior blog, ¡cuántas veces hemos oído la frase “la crisis es una oportunidad”! Qué bonitas palabras, pero ¿sirven para todo el mundo? ¿Puede el peón de la construcción reconvertirse fácilmente a director de recursos humanos? Sí, es cierto, se trata de demagogia barata y sencilla, pero hay otros casos más factibles. ¿Sirven estas palabras para el arquitecto que ha perdido su empleo y quiere dedicarse al diseño gráfico? ¿Le sirven a un ingeniero que quiere trabajar en el sector comercial? ¿O son sólo las empresas las que pueden beneficiarse del cambio? Quienes buscan trabajo y aprovechan la crisis para reconvertirse encuentran el muro chocante y frío de los ya profesionales en esa materia. Ahí es donde está -o no- el dilema de la empresa: abogo por lo seguro y contrato al perfil que busco o bien apuesto y contrato al que se quiere renovar. A pesar de tener tantos parados en todo el país las empresas son conservadoras y no apuestan por el cambio, no se la juegan con perfiles que se salgan de lo que buscan. ¿Entonces, para quién son las oportunidades reales de cambio?
Por si acaso, confiemos en los nuevos speed networking y presentémonos en dos minutos lo más sabiamente posible: “Soy publicista, pero quiero reorientarme hacia la comunicación y las relaciones públicas”. ¿Quién me quiere contratar?